
Dijo de él,Joaquín Pasos,otro poeta nicaragüense.
"Alfonso Cortés tiene el alma de madera. Es duro y sin pulir, como un verdadero primitivo, y trabaja quizás por instinto. Sin embargo,nació con la armonía en una mano. Educado bajo la tutela de Darío,Verlaine y demás simbolistas,camina con ellos, pero se les adelanta pegando gritos y llega hasta nosotros,solo. El nos siente, como nosotros lo sentimos a él. El es nuestro precursor. Porque es fuertemente poeta. Tiene fuerza de poesía,esa solidez de piedra roca,esa musculatura espiritual que golpea y aturde. Alfonso Cortés es un gigante capaz de matar a cualquiera de un grito.
Y es triste a veces, muy triste, porque el pájaro de su alma no puede volar en horizontes tan pequeños.
Y además, arrastra una tragedia, la gran tragedia de su vida.
Conociendo a Alfonso Cortés, su dolor y su fuerza, es cuando me indignan estos burgueses estúpidos. ¡Imbéciles!"´
En la casa donde vivía Alfonso Cortés,la misma en la que vivió Rubén Darío,se volvió loco. Su familia lo encadenaban debido a sus crisis de furia, después,pasó el resto de su vida en un hospicio de Managua. Gran parte de su poesía no se conoce ni se conocerá nunca porque la escribió en papelitos diminutos con una letra microscópica del tamaño de una aguja que es sumamente difícil de leer, aun con una lente. Pero en estos materiales de demolición,en estas ruinas que nos hacen privilegiados de una poesía sepultada en su casi totalidad,podemos separar las muestras suficientes de una presencia que nos es necesaria.
Y del estupor de un hombre a quien,de repente,el universo entero se le ha introducido en la cabeza fue este el primer poema fruto de su locura:
LA CANCIÓN DEL ESPACIO
¡La distancia que hay de aquí a
una estrella que nunca ha existido
porque Dios no ha alcanzado a
pelllizcar tan lejos la piel de la
noche! Y pensar que todavía creamos
que es más grande o más
útil la paz mundial que la paz
de un solo salvaje...
Este afán de relatividad de
nuestra vida contemporánea es
lo que da al espacio una importancia
que sólo está en nosotros,
-y quién sabe hasta cuándo aprenderemos
a vivir como los astros-
libres en medio de lo que es sin fin
y sin que nadie nos alimente.
La tierra no conoce los caminos
por donde a diario anda -y
más bien esos caminos son la
conciencia de la tierra... -Pero si
no es así, permítaseme hacer una
pregunta: -Tiempo, ¿dónde estamos
tú y yo, yo que vivo en ti y
tú que no existes?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario