5/13/2008

SAN FRANCISCO :PSICODÉLICO BARRIO HIPPIE


Entre finales del decenio de 1960 y los inicios del de 1970, San Francisco se convirtió casi sin imaginarlo, en la urbe adoptada por los hippies como centro de reunión.Fue un movimiento contracultural que alcanzaba su mejor herramienta en la música.Históricamente, San Francisco ,había sido una ciudad tolerante, pero además facilitaba el arribo y el asentamiento de los jóvenes, gracias a sus bajos alquileres en un barrio en particular, Haight-Ashbury, donde cada uno revisaba los baúles heredados con ropas de los abuelos y así salían a las calles. Y llegaron artistas, vagabundos, bohemios, para participar de eso que se gestaba casi secretamente, y se sumaron a los estudiantes de Berkeley (nido de los intelectuales de izquierda de entonces) y de North Beach (refugio de los beatniks).Todo esto con el marco generoso del paisaje circundante: bosques, praderas y un clima por demás amable.De esa conjunción de situaciones comenzó a gestarse una música particular, que combinaba el rock que llegaba de Inglaterra y el folk que cada uno había heredado de sus respectivos lugares de procedencia. Bautizada como música psicodélica, en 1967. De ese año quedan varios registros históricos que fueron parte del proceso, Jefferson Airplane, con Surrealistic Pillow y los Grateful Dead, con su debut homónimo,estos eran la versión "callejera" , puesto que tocaban en fiestas psicodélicas, eventos en parques al aire libre, y fiestas privadas en Haight-Ashbury. Dead dejaban lugar a escapadas musicales exploratorias, espaciales ,una forma de psicodelia que estaría a medio camino entre extraña y exóticamente bella. Muchos entendidos creen que el auténtico espíritu de Grateful Dead no solía quedar bien captado en estudio. También los Doors grabaron ese año su debut y Janis Joplin con The Big Brother and The Holding Company. Todas esas bandas marcaron un cambio en lo que es la forma de hacer música rock. Más adelante surgieron Santana, y miles que fueron dejando su huella. Jeffeson Airplane en esos años tenía un local propio , se llamaba Matrix, en donde se reunían y fueron la pieza clave en toda esta movida .En aquellos tiempos estos sonidos fueron grabados con la certeza -ingenua pero eterna- de que la música podía cambiar el curso de las cosas. Aún hoy, es, posible advertir en Haight-Ashbury los cromáticos “ graffittis ” y las vestimentas exóticas de los cultores de esta corriente cultural.
Barrio de fachadas multicolores, psicodélico y divertido, el permanente deambular de jóvenes lo hace un ambiente bohemio y relajado.
En el lugar “alternativo” podemos ver la más variada gama de artesanías , escuchar buena música en vivo o ,simplente , cerrar los ojos e imaginar "aquel Sonido de San Francisco"...

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