Ella era la mujer que había satisfecho sus aspiraciones, la mujer emancipada que había dado rienda suelta a sus anhelos y que había sido capaz de mantener un compromiso con sus propias responsabilidades.El segundo sexo se publicó en 1949. Se trata del ensayo feminista más importante del siglo XX. En esta piedra angular del feminismo, la autora analiza, desde una perspectiva histórica, social y filosófica, la condición de las mujeres en las sociedades occidentales. El segundo sexo está dividido en cuatro partes: en la primera, Beauvoir examina lo femenino desde el el punto de vista de la ciencia; en la segunda, reflexiona sobre el tema desde la perspectiva de la historia, en la que la mujer ha sido siempre una presencia-ausencia (salvo algunas excepciones, la mujer ha sido lo que el hombre ha querido que fuera); en el tercer apartado, estudia los mitos femeninos más antiguos y llega hasta la imagen de la mujer creada por la literatura; la cuarta parte, y última, es una reflexión sobre la vivencia femenina en las diferentes edades de la vida, de la infancia a la vejez. El segundo sexo es un tour de force, un extraordinario ensayo sobre los determinantes históricos y psicológicos de la condición femenina. De esta obra se vendieron 22.000 ejemplares en una semana. Simone de Beauvoir alcanzó una enorme popularidad. Algunos aprovecharon la ocasión para tacharla de neutrótica, frígida, reprimida y frustrada, de mujer envidiosa y amargada, al tiempo que ella no dejaba de recibir cartas y cartas de mujeres de todo el mundo expresándole su apoyo y satisfacción. Esta obra márca un antes y un depués en la historia del feminismo.. Su vigencia se debe sobre todo a la amplitud con la que Beauvoir se enfrentó al texto, a su concepción igualitaria de los seres humanos y al analisis totalizador que realiza de la concepción femenina en Occidente desde diferentes ámbitos (histórico, psicológico, ontológico, científico, mitológico y sociológico).
En los años 50 y 60, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre se habían convertido en los embajadores intelectuales, en una de las parejas públicas que gozaba de mayor popularidad, no solo en Francia sino en el mundo entero. Su postura política radical, sus artículos, sus conferencias, sus viajes y su apoyo incondicional a las causas justas contribuían diariamente a acrecentar su imagen de intelectuales comprometidos.
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