3/17/2008

BOB DYLAN EN ARGENTINA (crónica de un fans)

Por supuesto, Bob ni dijo “hola”, ni “good night” cuando apareció en escena de la nada. Nada de eso, directo a los bifes.
Empezó marcando la batería. Reconocí el beat al instante... y vaya si Rainy day women #12 & 35 no es un buen cachetazo para empezar.Acto seguido, comenzó una progresión de acordes más que familiar... ¡estaba viendo en vivo Lay lady lay!.Paso a Watching the river flow, un furioso blues con mucha -pero mucha- potencia. La banda suena tremendo. Y muy nítida cuando es necesario.Dylan amagando el estribillo y la gente cantándolo como en su versión original, fue algo mágico e irrepetible. Este fue el último tema que Dylan tocó en guitarra. Cuando finalizó, se ubicó en los teclados, mirando medio de costado al público.El concierto fue alternando entre la furia rockero-blusera y la sofisticación más ligada con el jazz. Las guitarras se entrelazaron perfectas durante toda la noche, pocas veces vi en vivo tan buena conjugación.Al clásico de The freewheelin’... le siguieron los primeros temas de Modern times. The leeve’s gonna break fue tremenda -como todos los momentos cercanos al blues que hubo durante el show. Todo suena elástico, los temas se caen y vuelven. Mucho de eso se le debe a George Recile, el excelente baterista que traía con su ritmo de un lado para el otro las canciones. Luego llegó Spirit on the water. Sonó impecable, con una nitidez que te hacía preguntarte si estabas en un estadio o un pequeño teatro. Además, claro, es una bella canción, una balada jazzera que colma el buen gusto. Los temas de sus últimos discos no fueron versionados, como sí los clásicos. Sin embargo, Things have changed -el tema que le valió a Bob un Oscar, que reposaba en uno de los amplificadores- sí fue versionada, a pesar de ser bastante reciente. Sonó más rústica que su original, pero fue igualmente festejada por todos los presentes. Para seguir, sonó otra del último, otro temazo: Workingman’s blues #2.

El momento que siguió fue otro de los grandes acontecimientos de la noche. La versión de Just like a woman que nos regaló esa tremenda banda.
.Prosiguió con Summer days, el único tema que sonó de Love and theft.Lo que vino después fue, quizá, lo que todos esperábamos. Ver en vivo esta canción -llamarla simplemente canción es algo pequeño e injusto, disculpen- se ha convertido en uno de los hechos más relevantes de mi estadía en este mundo (ni hablar que es uno de los grandes momentos en todos los shows que he visto). Sí, señores, hablo de Like a rolling stone, momento de mayor éxtasis en la noche del sábado, todos terminaron coreando el tema frente al ídolo. Bob la cantó muy diferente al original, e hizo lo mismo que en Just like a woman: dejar silencios en el estribillo, que fueron ocupados por las voces del público. .... Imaginarán el tenor de la ovación cuando sonó el acorde final de una de las canciones más trascendentales en la historia del rock, sino la más.
Por supuesto, la que sonó fue Blowin’ in the wind, para dejarme y dejarnos más enloquecido/s que antes. Su versión slow fue grandiosa. Y ver a Dylan tocando la armónica es una imagen tan fuerte...
Otra vez, el poeta y su banda posaron frente al escenario, y una nueva ovación bajó desde las tribunas del estadio.
Así culminaron dos horas de magia que nunca voy a olvidar.
Presumo que nunca voy a terminar de caer en la cuenta de que he visto al que considero el artista más trascendental del rock.
no.Gracias Bob. ¡Estás igual!
FUENTE:LA MUSICA ES DEL AIRE

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